Porque aquí, a mitad de camino, entre cristales rotos y ruinas que aún no existen, aquí, bajo todas las transparencias de las tragedias que me precedieron y las que vendrán después, aquí, viendo al cielo parpadear y caerse, aquí, en la claridad a la que sólo se accede a través de la bruma, sosteniendo en mis manos la caja de zapatos, sabiéndome entretejida en el tapiz invisible, viendo perfectamente mi ceguera, aquí...
No tengo motores a reacción Nunca he querido ser un avión Y no tengo escamas en la piel Entre otra cosas no soy un pez Y no tengo asiento y no tengo ruedas Porque no soy una moto Estoy conformada en 3 dimensiones Porque no soy una foto
No tengo bolas de cristal No soy un árbol de navidad Es apagado mi color Porque tampoco soy una flor Y no quiero andar por entre las cloacas Porque no soy una rata Ni ir a parar al cubo de basura Porque no soy una lata
No soy ni hombre ni mujer Solo soy una persona
No tengo botones que apretar Ni organigramas que programar No tengo manillas ni hago ding-dong Porque tampoco soy un reloj Y no tengo mando para sintonías Porque no soy una radio Y no tengo sitio para mucha gente Porque no soy un estadio
Las nubes se cernían sobre las montañas. Nicotina. Los pasos no importan. Un beso a control remoto en el Puente San Rafael. Nicotina. El viento ha tomado el hábito de flagelarme. Me quedo quieta entre la gente. Nicotina.
"Todo va contenido en un segundo, que es consumado o no consumado. La tierra no es una meseta árida de salud y comodidad, sino una gran hembra tumbada con torso de terciopelo que se hincha y se eleva con las olas del océano; se retuerce bajo una diadema de sudor y angustia. Desnuda y sexuada, se balancea entre las nubes a la luz violeta de las estrellas. Toda ella, desde sus generosos senos hasta sus centelleantes muslos, arde con pasión furiosa. Se mueve entre las estaciones y los años con gran alboroto que se apodera del torso con furia paroxística, que sacude las telarañas del cielo; se hunde en sus órbitas pivotantes con temblores volcánicos. A veces es como una cierva, una cierva que ha caído en una trampa y espera con el corazón palpitante que estallen los címbalos y ladren los perros. Amor y odio, desesperación, piedad, rabia, hastío: ¿qué son entre las fornicaciones de los planetas? ¿Qué es la guerra, la enfermedad, la crueldad, el terror, cuando la noche presenta el éxtasis de las míriadas de soles resplandecientes? ¿Qué es esta paja que masticamos en nuestro sueño, sino la reminiscencia de espirales de colmillos y de constelaciones de estrellas?
(...) Haz cualquier cosa, pero que produzca gozo. Haz cualquier cosa, pero que provoque éxtasis. (...) Lujuria, crimen, santidad: las vidas de mis seres adorados, los fracasos de mis seres adorados, las palabras que dejaron tras ellos, las palabras que dejaron inacabadas; lo bueno que arrastraron tras ellos y lo malo, la pena, el desacuerdo, el rencor, la rivalidad que crearon. Pero, sobre todo, ¡el éxtasis! "
--Henry Miller, Trópico de Cancer
¿La conocés? ¿Te has hundido en sus pechos, has probado su néctar? ¿Has sentido en tus manos el roce de su piel aterciopelada? ¿Has probado el éxtasis? ¿Es posible?
"Después de algunas horas de muerte, de pronto un arrendajo chilló ¨Shelmerdine¨ y, deteniéndose, Orlando cogió uno de aquellos azafranes de otoño, porque dicho nombre significa eso para muchas personas, y se lo puso en el pecho con una pluma de arrendajo que cayó dando vueltas azules entre las hayas. Entonces, ella llamó ¨Shelmerdine!¨ y la palabra salió disparada por aquí, por allá, a través de los árboles y llegó hasta donde estaba él sentado, haciendo maquetas en la hierba con cáscaras de caracoles. Él la vió venir, la oyó acercarse con la flor de azafrán y la pluma de arrendajo en el pecho, y llamó ¨Orlando¨, lo que significaba (debemos recordar que cuando colores tan brillantes como el azul y el amarillo se mezclan en nuestros ojos, se interponen en parte de nuestros pensamientos), ante todo, que los helechos se doblegaban y oscilaban como si algo cruzara entre ellos; y ese algo era como un barco a toda vela, meciéndose y cabeceando como en sueños, como si dispusiera de todo un año de días estivales para llevar a cabo su viaje; y entonces, el barco se aproxima, virando hacia aquí, virando hacia allá, noble e indolentemente, y cabalga sobre la cresta de esta ola y se hunde en la sima de aquella otra, hasta que de repente, está ante tí (que lo miras desde la cáscara de nuez de un bote), con todas las velas palpitantes, y luego, he aquí que caen todas de golpe sobre cubierta...como caía ahora Orlando sobre la hierba junto a él."
--Virginia Woolf, Orlando
Jaune, jaune, jaune, jaune, jaune....jaune tous les jours, tous les heures, dans mes lèvres, doucement, jaune dorée, jaune, jaune, jaune....les signes ne se cachent plus, mon amour, my bluejay.
Creo que fue en el 2004, cuando la vida era más simple y todavía no habíamos caído de lleno en esta dimensión corpórea que tiñe todas las cosas de rojo y destruye las ideas (o al menos su valor como abstracción), que Gaby, quien era mi mejor amiga y estudiaba en la universidad acá en Honduras, recibió a Vieux Tacot, su querido automóvil blanco. El regalo fue como el advenimiento de una nueva época para nosotras, ya que ahora Gaby era libre para andar de acá para allá. Un elemento que resultó en especial importante fue la pequeña radiocassettera de Vieux Tacot. Sin ella, los paseos que dimos jamás habrían sido los mismos. Gaby siempre portaba en su carro un cassette que ella había grabado, compilando una variedad de canciones de diversos artistas franceses. Fue en Vieux Tacot donde escuché mucho de Mylène Farmer (recuerdo que estaba Desenchantée, C'est Une Belle Journée, Dessines-Moi Un Mouton, Sans Logique, Que Mon Coeur Lache, y Sans Contrefaçon, aunque tal vez estoy mezclando cintas), una canción que se llamaba Le Rouge et Le Noir que Linda odiaba, Lolita de Alizée y varias más. Sin embargo, había una canción que me gustaba y siempre quise obtener: Pour ne pas Vivre Seul, interpretada por Dalida. Hace poco la recordé y la conseguí.
Cuántas cosas hace la gente para no vivir sola, para mantener una ilusión que los hiere y los cura al mismo tiempo.
Pour ne pas Vivre Seul Intérprete: Dalida
Pour ne pas vivre seul On vit avec un chien, On vit avec des roses, Ou avec une croix.
Pour ne pas vivre seul On se fait du cinéma, On aime un souvenir, Une ombre, n'importe quoi.
Pour ne pas vivre seul On vit pour le printemps Et quand le printemps meurt Pour le prochain printemps.
Pour ne pas vivre seule Je t'aime et je t'attends Pour avoir l'illusion De ne pas vivre seule...
De ne pas vivre seule.
Pour ne pas vivre seules Des filles aiment des filles, Et l'on voit des garçons Épouser des garçons.
Pour ne pas vivre seuls D'autres font des enfants, Des enfants qui sont seuls Comme tous les enfants.
Pour ne pas vivre seul On fait des cathédrales Où tous ceux qui sont seuls S'accrochent à une étoile.
Pour ne pas vivre seule Je t'aime et je t'attends Pour avoir l'illusion De ne pas vivre seule.
Pour ne pas vivre seul On se fait des amis Et on les réunit Quand vient les soirs d'ennui,
On vit pour son argent, Ses rêves, ses palaces Mais on a jamais fait Un cercueil à deux places.
Pour ne pas vivre seule, Moi, je vis avec toi, Je suis seule avec toi, Tu es seul avec moi
Pour ne pas vivre seul On vit comme ceux qui veulent Se donner l'illusion De ne pas vivre seuls...
Me arrugo Sólo un poco En mi panza Cuando pienso Que todo está Proclive A la muerte Y a los abismos Y a un patetismo todavía desconocido Y a una oscuridad misteriosa que a veces susurra Y al final del ratón de campo (O el fiel perro O el altanero gato).
Sólo sé Que al final Quedará una cosa Únicamente: Nada.